Las
ideas de Friedrich Hayek tuvieron una lenta aceptación en el siglo XX. Si bien
el libro de Camino a la servidumbre
tuvo un éxito relativo en la época en la fue publicado, no fue sino hasta la
década de los ochentas en la que sus ideas empezaron a ser puestas en práctica.
Una de las ideas que considero esenciales en su pensamiento es la teoría del orden espontáneo. Siendo una
de las bases del liberalismo moderno, Hayek podría ayudarnos a descifrar el
futuro del orden político y económico mundial que hoy en día enfrenta una
enorme cantidad de cambios. Las ideas del austríaco cobran mayor importancia
debido al posible regreso de gobiernos totalitarios hasta el fantasma del socialismo
que se niega a desaparecer en muchos países. Incluso en lugares con una vieja
tradición liberal como Estados Unidos han tenido una mayor aceptación de las
viejas ideas marxistas.
La
intención central de este ensayo es considerar la idea del orden espontáneo del
liberalismo y establecer la factibilidad del concepto frente a un orden actual
internacional tanto en lo político como en lo económico. Me sirvo del texto de Edwin
van De Haar para iniciar la argumentación además de Carl Schmitt para contraponer
los argumentos sostenidos. Los límites de la libertad individual y colectiva
son puestas a debate a vez que se intenta responder la siguiente pregunta: ¿Es posible establecer un orden político
internacional bajo los términos del orden espontáneo planteado por Hayek?
Fascismo y totalitarismo
El orden social a cambio de libertad es un mal trato».
Marqués de Sade
El
4 de febrero de 1943 en las ruinas de la ciudad de Stalingrado, los últimos
reductos de las fuerzas alemanas conformadas por 11 mil soldados enviaban un
mensaje por radio a su nación. Dentro del discurso final se habla del
sacrificio hecho en aras de Hitler y su país. Días antes se había rendido la
mayoría del ejército alemán por parte del Mariscal de Campo Friedrich Paulus
quién se negó a suicidarse por órdenes del führer. Los sobrevivientes, más de
90 mil soldados fueron puestos a disposición del Ejército Rojo, comandado por
Josef Stalin quien les dio un trato inhumano al punto de que sólo cinco mil
lograron regresar nuevamente a Alemania. Hasta la fecha, la batalla de
Stalingrado es considerada como una de las más sangrientas y crueles en la
historia de la humanidad.
Considero
tomar este suceso como punto de partida para este ensayo. En términos del pensador
alemán Carl Schmitt retomo la idea de lo político como aquello que se asienta
en su Estado, sus leyes y las armas para defenderlo (Schmitt, 2009) y cuya muestra
práctica puede observarse en la mentalidad de los soldados que lucharon en
aquella terrible batalla. Lo político en Schmitt encaja perfectamente con la
idea que tenía el nazi promedio respecto a las leyes que debía seguir, el
Estado al cual debía obedecer y tener las armas para enfrentar a su contraparte
dicotómica. Cuando llegó el momento de su rendición en Stalingrado fueron
puestos a disposición del general Vasili Chuikov quien se encontraba bajo las
ordenes de Stalin, cuya batuta autoritaria no se diferenciaba mucho de los
nazis y su líder. Dos países que llevaron el fascismo y el totalitarismo hasta
niveles nunca antes vistos. Ambos fueron responsables de una enorme cantidad de
muertes innecesarias que definieron gran parte del siglo XX. El socialismo de
Stalin duró más tiempo que el nazismo y confirmó la tesis que Hayek había
predicho en 1944 en su libro Camino a la
Servidumbre. Friedrich tenía conocimiento respecto al socialismo moderno y
su forma de operación. Sólo mediante un fuerte gobierno dictatorial -decía- se
podría llevar a cabo el sistema socialista (Hayek, 1946).
Tal
cual postula Jean-Pierre Fayed (2007) en la
teoría de la herradura, en la ciencia política se establece que los polos
extremos del espectro político se parecen. Tanto Hitler como Stalin son prueba
de lo que el control político y los estados-nación son capaces de hacer. A
pesar de que Alemania representaba la ideología de ultraderecha y la URSS a la
izquierda radical, el trato que tuvieron para con su pueblo fue exactamente el
mismo.
Si bien la Unión Soviética sostuvo su sistema
totalitario por más tiempo debido a su condición de ganador, cayó bajo la tesis
de la imposibilidad del cálculo económico miseano (y otras razones) años más
tarde.
Parece
ser que, desde la última década del siglo XX hasta la fecha, los intelectuales
tanto de izquierda[1]
como de derecha consideran al liberalismo como la ideología triunfante en el
mundo. El crecimiento económico y desarrollo de los países que en ese entonces
eran llamados de Tercer Mundo (el nombre usado hoy en día es Países en vías de desarrollo) consideran
confirmar la tesis de Fukuyama y el fin de la Historia. Si bien se atribuye
este hecho al triunfo militar de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial,
la verdad es que el sistema económico capitalista ha sabido moldearse a los
cambios sociales y políticos de los últimos años. A pesar de las crisis
suscitadas en varias ocasiones desde 1929, ha sabido recuperarse y continuar
como sistema hegemónico. ¿Cuál es la razón de su éxito?
La
premisa principal que sostengo en este ensayo es que la teoría del orden espontáneo de Hayek contiene un enorme poder
explicativo del sistema económico dominante a la vez que refuta sus ideas
antagónicas sostenidas tanto por ideólogos de la izquierda como la derecha. La
propia teoría se extiende a otros campos del conocimiento como la sociología,
la biología, la física y las matemáticas. En términos darwinianos, el cambio y
la adaptabilidad son condiciones determinantes para que un organismo logre su
evolución y conservación de la propia vida.
El
orden espontáneo fue usado como concepto por primera vez en China de la mano de
Zhuangzi (Rothbard, 1990). Es un concepto clave en el movimiento
político del anarquismo y el liberalismo laissez
faire. En la sociología se ha usado el término desde diversos autores.
Niklas Luhman acuño el término de autopoiesis
para designar sistemas capaces de reproducirse o mantenerse por sí mismos[2]. En biología se asocia más
con la evolución y la capacidad de los organismos de adaptarse a los cambios
del entorno en dónde viven. En física se ha generado toda una rama del
conocimiento llamada sistemas dinámicos complejos en la que se busca encontrar
el punto en el que un objeto con una trayectoria aleatoria genere un patrón o
prediga una posibilidad de cambio en caso de que sus condiciones iniciales
cambien.
El
capitalismo, (o para ser más específicos, el libre mercado) logra emular
efectivamente este poder de adaptación propio de la naturaleza y solo es
posible su desaparición con base a la fuerza política que sostenga sus enemigos
ideológicos.
Edwin
Van de Haar (2011) sostiene todavía una
tesis más arriesgada. En su artículo Hayekian
Spontaneous Order and the International Balance of Power considera que la
teoría del orden espontáneo de Hayek explica todo el balance del orden
internacional político. El orden y la libertad parecen ser dos grandes leitmotiv de los discursos políticos de
los países de hoy en día y Van de Haar se apoya en las ideas clásicas del
liberalismo para sostener su argumento. Hume, Smith, Mises y Hayek consideran
que el libre mercado tiende, al igual que la naturaleza, a corregir sus propios
errores. El autor considera que la falta de un orden internacional eliminaría
la posibilidad de la libertad individual (Van De Haar, 2011). El orden es una precondición necesaria
para que la vida humana pueda ser viable. Desde el punto de vista de Hayek, el
orden espontáneo y sus instituciones son productos de un proceso evolucionario
en el que se van eliminando las alternativas menos efectivas (Van De Haar,
2011).
El
capitalismo ha resultado tan efectivo en el cambio y la adaptación que hoy en
día subsiste en estados-nación que ejercen oficialmente un gobierno socialista[3] (China) o de alta
intervención gubernamental como sucede en muchos países europeos. Eso no
significa que el sistema no lleve a crisis como la que vivimos en el 2008
cuando los créditos hipotecarios en Estados Unidos y los bonos swap creados por
las instituciones financieras llevaron a la quiebra a una enorme cantidad de
bancos. Sin embargo, tiene una enorme capacidad para corregir errores y
adaptarse a los cambios. Consideremos algunos puntos teóricos de los detractores
del capitalismo para contrastar estos postulados.
Las
ideas liberales son relativamente nuevas en comparación con los gobiernos
sostenidos desde un solo grupo de poder o una cabeza específica de estado. Lo
que hemos conocido desde las primeras civilizaciones han sido monarquías,
tiranías, repúblicas y otras formas de gobierno en las que lo político tiene un
mayor peso que la economía. Es por eso que Carl Schmitt observó un cambio en
esta tendencia para el siglo XX y señalo la importancia de conservar la
relevancia del Estado. Idea que parece haber sido puesta en práctica con dos
guerras mundiales justificadas por motivos económicos, pero llevada a cabo
desde la fuerza y orden que da el Estado-nación. Para Schmitt, la guerra es una
condición natural de la política (Schmitt, 2009) y puede desaparecer
si la dicotomía amigo/enemigo es
modificada por las ideas liberales.
El
antagonismo de Schmitt frente al mercado obedece a una historia tanto del
pueblo alemán como de el mismo occidente. Maquiavelo, Hobbes y el derecho
romano son las claves para entender la crítica de Schmitt a las ideas
liberales. Por una parte, el autor considera como modelo de Estado prospero a
la república romana ya que fue una de las primeras en entender la dicotomía
amigo/enemigo tanto en el interior de Roma como en el exterior del imperio (Schmitt,
2009).
La política tuvo un enorme peso tanto en batallas como en decisiones políticas
que lo llevaron a prosperar como ningún otro pueblo[4].
Por
otro lado, se encuentra Maquiavelo, padre del realismo político que también
anhelaba el modelo romano de gobierno y buscaba que las ciudades-estado de la
península itálica volvieran a estar unidas como lo estuvieron en la época de
Roma. Sólo mediante un poder político fuerte y cohesionado podría recuperar la
fuerza que alguna vez tuvo. Lo que vemos es una situación en la que el Estado logra
tomar por la fuerza la libertad de otros hombres para sostener su economía o
arrebatar mediante el triunfo militar las riquezas de otras naciones. Situación
que se emula en el siglo XX cuando el Tercer Reich busca apoderarse de los
pozos petroleros que se encontraban en la zona de Stalingrado. La función del
gobierno centralizado o totalitario ha sido, según la misma historia, es arrebatar
los bienes de otros pueblos o someter las libertades individuales para generar
riqueza a través de su explotación.
Por último,
tenemos a Hobbes que entra en la idea schmittiana de libertad. El autor emplea
un concepto mecanicista de la libertad. Al contrario de Locke, Hobbes considera
que los hombres entrarían en un estado de guerra si estuvieran en el estado de
naturaleza hipotético. La libertad momentánea que llegarían a tener seria
coartada por otros hombres que tuvieran la capacidad de someter a este único
individuo a masa de hombres organizados y jerarquizados. Lo que Schmitt
traduciría como la negación del liberalismo individualista:
“La
cuestión es, sin embargo, si del concepto puro y consecuente del liberalismo
individualista puede llegar a obtenerse una idea específicamente política. La
respuesta tiene que ser negativa. Pues la negación de lo político que contiene
todo individualismo consecuente conduce desde luego a una práctica política, la
de la desconfianza contra todo poder político y forma del Estado imaginable,
pero nunca a una teoría positiva propia del Estado y de la política.” (Schmitt,
2009, pág. 98)
Lo que
podemos deducir es que la libertad individual en términos liberales supondría
asumir una postura política particular, o en su defecto, una despolitización de
la vida pública en pos de la propiedad privada y los asuntos políticos pasarían
a un segundo plano. En el esquema macro político de Schmitt, una sociedad de
esta naturaleza (libre, apolítica y liberal) no tendría cabida sin asumir una
postura política respecto aquellos que no siguen sus principios.
En
resumen, la teoría del orden espontaneo es una idea muy común en diversas ramas
del conocimiento. A través del orden generado en situaciones caóticas podemos establecer
patrones de conducta que sostienen el sistema por un periodo de tiempo
determinado. Una de las condiciones para que estos sistemas dinámicos u órdenes
espontáneos se mantengan es que no se modifiquen las condiciones iniciales. En
política, la condición inicial se da desde la libertad individual. Cuando la
libertad se ve condicionada se restringen las posibilidades de un orden
espontaneo en otros planos más allá de lo individual. ¿Es posible que pequeños
ordenes espontáneos puedan permanecer bajo un orden internacional despótico?
Cuestión
que veremos a continuación.
Libertad y orden internacional
“La justicia prevalece en la raza humana en circunstancias de igualdad,
y que los poderosos hacen lo que permiten sus fuerzas y los débiles ceden ante
ellos” (V.89)
Diálogo de Melios en Historia de la Guerra del Peloponeso. Tucídides
Conservar la libertad en condiciones de
política internacional adversa ha sido una de las discusiones más viejas en la
historia de la humanidad. Como ejemplo en occidente tenemos el diálogo de
Melios relatado por Tucídides durante la Guerra del Peloponeso. Este diálogo se
suscitó entre Atenas y la isla de Melios que deseaba permanecer neutra en la
guerra que los atenienses estaban teniendo con Esparta. La principal petición
de la isla fue que se respetara su condición de neutralidad en el conflicto que
ellos veían ajeno. Los atenienses no deseaban que su poder fuera puesto en duda
por permitir la neutralidad de potencias militares menores. Los melianos
consideraban que su posición no afectaba una lucha en la que ellos no tenían
nada ver. A pesar de los intentos de negociación, los atenienses no aceptaron
el pronunciamiento de la isla y la terminaron invadiendo.
Desde
el punto de vista de Hayek, el orden espontáneo no está basado en una armonía
de intereses, sino en la búsqueda de los intereses propios sin tomar mucho en
cuenta los efectos no vistos del exterior (Van De Haar, 2011). En el caso de la
isla de Melios, sus políticos tomaron la peor decisión al no aliarse a ninguno
de los bandos y permitir que el equilibrio se estableciera desde los intereses
egoístas de Atenas que terminó por adherirlos a la fuerza. Este ejemplo sirve a
los partidarios del realismo político para demostrar la falsedad del estado de
naturaleza lockiano. Es decir, la licitud del Estado está fundamentado en la
libertad negativa entendida por Thomas Hobbes (Smith, 2015), quien concebía la
libertad como la ausencia de oposición o impedimentos externos al movimiento (Hobbes, 2009).
Esta
concepción mecanicista de la libertad en Hobbes tuvo una enorme importancia
para refutar el argumento de los individualistas[5] (Smith, 2015). Hobbes como buen absolutista, cree que todas
las leyes restringen la libertad y que sólo en un estado de completa anarquía se
podría tener una libertad absoluta.
Aunque
este debate ha sido llevado a la modernidad por autores como G.A. Cohen (Smith, 2015) quien considera que
incluso en una sociedad libertaria se restringirían las acciones del individuo (Smith, 2015). Por supuesto el
debate es tan viejo que Locke respondió[6] a los alegatos hobbsianos
argumentando que la concepción de libertad está mal entendida puesto que:
“La libertad no es,
como ya dijimos, “libertad de hacer cada cual lo que le apetezca”. ¿Quién
podría ser libre, cuando la apetencia de cualquier otro hombre pudiera
sojuzgarle? Mas se trata de la libertad de disponer y ordenar libremente, como
le plazca, de su persona, acciones, posesiones y todos sus bienes…”; en
un estado de perfecta libertad, las personas pueden “disponer de sus personas y bienes como lo tuvieren a bien, dentro de
los límites de la ley natural, sin pedir permiso o depender de la voluntad de
otro hombre alguno”. (Smith, 2015)
La
libertad está pues basada en un derecho natural que tienen todos los individuos
de ejercer jurisdicción sobre la primera propiedad que poseen: ellos mismos.
Cuando traducimos esta libertad a un conjunto de individuos que conforman una
sociedad como la que usamos de ejemplo en la isla de Melios, su libertad queda
anulada cuando necesitan meterse a una dinámica política más allá de sus
propias fronteras. La pregunta que ahora nos haríamos es ¿Cómo puede sostenerse
el equilibrio político en un entorno social incierto en el que un solo estado no
busque el control de todas aquellas que no están sometidas a él?
Para
responder a esta pregunta nos remitiremos a Michael Polanyi (Van De Haar,
2011)
quien sostuvo una amistad con Hayek y acuño el término de orden espontáneo.
Para el autor era muy importante definir la idea del orden social y lo especifica
como “el orden que viene de sus partes internas y externas…
el orden social espontáneo es resultado de permitir que los seres humanos
interactúen unos con otros por su propia iniciativa, sujeto solamente a las
leyes que se aplican uniformemente a todos ellos” (Van De Haar,
2011).
Lo consecuente
de esta definición es que el dinero, el lenguaje, los mercados y las
comunidades crecen de forma “natural” (Van De Haar, 2011) y sus resultados son
inintencionados. De ahí también se deriva el concepto de “vacío de información”
que impide que un solo individuo posea todos los conocimientos necesarios para
establecer un orden social.
Identificamos
pues, varios de los conceptos de Hayek respecto a su teoría del orden
económico: dinámica, efectos inesperados, equilibrio, información dispersa,
adaptación y evolución. Estos conceptos como bien dice Van der Haar no sólo se
pueden aplicar a un entorno local, sino que podemos extrapolarlos a un
escenario político internacional.
Balance y orden político
“El pueblo estadounidense tiene que entender que las armas nucleares
estratégicas ponen a toda la humanidad ante una nueva circunstancia, a saber,
que por primera vez en la historia la humanidad puede literalmente destruirse.”
Henry Kissinger, declaraciones
del 10 de enero de 1977, precisamente antes de dejar su puesto.
Si partimos de la premisa de Clausewitz
respecto a la guerra y la política como dos caras de la misma moneda, podemos
entender entonces a la guerra nuclear como la última forma política de
mediación y sometimiento de los Estados-Nación. La Guerra Fría fue entonces,
una nueva forma de conflicto político en el que la aniquilación total del otro
era una posibilidad tangible. La resolución final de este conflicto es lo que
nos interesa en este apartado. A pesar de que ambas naciones tuvieron el poder
de desatar una guerra nuclear, por una u otra razón esto no sucedió. Podemos
apelar a muchas explicaciones que expliquen este resultado. Nos atrevemos a
pensar solamente en una: el concepto de equilibrio establecido por Hayek.
Una de las características más peculiares de la
Guerra Fría y que la humanidad no había sentido anteriormente era la
posibilidad de un ataque nuclear mundial masivo. Durante este periodo hubo
varias ocasiones en la que ambos bandos estuvieron a punto[7] de
presionar el botón rojo y desatar lo que Kissinger creyó que sería el
Apocalipsis. Sin embargo, tras el colapso de la Unión Soviética la sensación de
autodestrucción masiva se fue disipando. Aunque hoy en día existen muchos
países con armas nucleares y enemigos a los cuales podría arrojar estas armas,
la realidad es que este escenario se considera altamente improbable. ¿Por qué?
Lo que sucede en un contexto de guerra nuclear podría considerarse en términos
de Carl von Clausewitz (2006) como una guerra
“absoluta” en el que las repercusiones políticas y sociales de un
enfrentamiento de este tipo son incalculables.
Bernard Brodie[8] (1966) acuño el término de
“estrategia de disuasión nuclear” justo después de presenciar el poder
destructivo de las bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki y estableció una
serie de condiciones por las cuales podemos entender el orden espontáneo
hayekiano y lo que hoy en día se considera el orden político moderno. Brodie
establece una serie de postulados que definen el significado de las armas
nucleares:
1. Son estratégicamente fundamentales
2. Son superiores a las fuerzas aéreas y navales
3. No existe una defensa realista de ellas
4. Pueden decidir una guerra
El término de Brodie (disuasión-deterrence)
significa la capacidad para infligir daño con costos inaceptables y la
habilidad para comunicar con credibilidad tus intenciones. Estas definiciones
son importantes para entender la estrategia militar nuclear. De acuerdo con el
autor, a diferencia de una guerra ordinaria, en un ataque militar, el primer
golpe es el que cuenta. Es decir, al decidir un objetivo de ataque estás
enviando a la vez un mensaje político ya que antes de realizar el golpe puedes
conseguir tu meta política con el simple hecho de la amenaza (Brodie, 1966). En otras palabras,
la utilidad del arma atómica no se encuentra en su uso sino en la amenaza de su uso. Si un país
tiene la capacidad de hacerle saber a su enemigo que podrá regresarle el golpe
con la misma intensidad con el que recibió el primero, podrá disuadirlo de iniciar
el ataque. Este método de disuasión es lo que dirigió gran parte de la estrategia
americana cuando tuvo por enemigos a la Unión Soviética.
Durante toda la Guerra Fría ninguno de los dos principales
protagonistas dio el primer paso. Podríamos considerar que existió una especie
de equilibrio hayekiano tanto como en
lo militar como en lo político. Las guerras libradas en países como Afganistán,
Cuba o Vietnam fueron convencionales y terminaron por motivos políticos. Nunca
fueron lo suficientemente determinantes para marcar una victoria completa de
parte de alguno de los contrincantes.
Por mucho tiempo, el concepto de balance de poderes ha sido
muy utilizado en los estudios de relaciones internacionales (Van De Haar, 2011). Antes del siglo XVII, los órdenes
políticos se dieron por parte de un grupo hegemónico representado en alguna
ciudad-estado, un grupo étnico o un país específico (Van De Haar,
2011).
Posteriormente, con el avance del capitalismo y reacomodo de las fuerzas
políticas, el nivel de violencia en general fue en descenso.
Este argumento también es sostenido por Steve Pinker (2011) en su libro The Better Angels of Our Nature en el
que atribuye a varios elementos este descenso. Algunos que consideramos de importancia
son:
La creación de los estados-nación que según Pinker
desestiman el deseo individual de venganza, ataque o servirse de la violencia
para sus propósitos personales[9] (Pinker, 2011). El segundo motivo
es referido al incremento del comercio a nivel global gracias a la tecnología
que permite intercambiar bienes y servicios con lugares cada vez más lejanos
con otras personas que se vuelven socios de intercambio. Esto provoca que la
gente se vuelva más valiosa viva que muerta y a la vez se vuelve menos proclive
que otros individuos se vuelvan blanco de una posible deshumanización o
demonización del otro (Pinker, 2011). Hayek podría
coincidir con Pinker en cuanto al aspecto económico y el incremento de paz
entre naciones. También atribuye la reducción de violencia a un mayor
cosmopolitismo resultado del intercambio de literatura y cultura. Se suma una
mayor movilidad humana y la creación de los medios masivos que propicia el
intercambio de percepciones del mundo y la vida en el crece el círculo de
simpatías respecto a gente que piensa de forma distinta a ellos (Pinker, 2011).
El último motivo de Pinker que nos interesa mencionar es el
incremento de la Razón en la resolución de conflictos. Según el autor, el
incremento del uso de la razón y el conocimiento en los problemas sociales ha
propiciado que el camino del diálogo y el acuerdo mutuo sean la primera opción
antes que la violencia, en la que en muchos países se ha visto más como algo
que evitar que a utilizar (Pinker, 2011).
Hayek nos habla del concepto de información dispersa[10]
desde el punto de vista económico. Si transferimos la idea al orden
internacional actual, sabemos, por ejemplo, que un individuo en una posición
política en un país no tiene toda la información respecto de lo que su
contraparte política quiere o necesita de su país y asume una agenda basada en
supuestos de lo que el otro desea y
sobre eso parte para negociar intercambios culturales, económicos o políticos
respecto a un tema específico. El uso de la información dispersa facilita el
balance entre naciones o pueblos a fin de que estos no recurran a la violencia
para subsanar sus problemas. La información dispersa es la base de las negociaciones
políticas en la era moderna. El mismo Kissinger era consciente de este “vacío”
de información entre países e individuos y lo usaba a favor cuando ocupó su
puesto como secretario de Estado (Kissinger, 1995).
En resumen, lo que argumentamos es que la Guerra Fría
estableció un nuevo tipo de equilibrio político entre las potencias del mundo.
A pesar de lo que los políticos puedan llegar a creer, este orden se dio de
forma espontánea. Existen muchos argumentos respecto al equilibrio de fuerzas
en una guerra nuclear (teoría de juegos, teoría de sistemas), de las cuales
solo hemos utilizado la teoría de Brodie. Entendemos un conflicto militar en
términos políticos, terreno sobre el cual se terminó disputando el orden
mundial. La refutación de este argumento se daría en el momento en el que haya
una guerra nuclear. Usamos los argumentos de Pinker para considerar estos
tiempos como los más pacíficos de la historia y se lo atribuimos al orden
espontáneo también. Gracias al capitalismo, las riquezas se han multiplicado en
el mundo en las últimas décadas (Schettino, 2016), la tendencia aún no
se ha modificado, aunque podría hacerlo si algún país vuelve a crear
desequilibrio.
Lo que nos quedaría por analizar son los límites del
liberalismo y encontrar algún punto válido en sus detractores.
Los límites del liberalismo
“Hay muchas variantes del
liberalismo. Hay un liberalismo de cero-gobierno; anarquista. Hay un
liberalismo de gobierno limitado. Comparten un montón en términos de sus
valores fundamentales. Si los llevas hasta sus últimos orígenes, son
diferentes. No parece importar en la práctica, porque ambos queremos trabajar
en la misma dirección.”
Milton Friedman
Si aceptáramos las relaciones dialécticas del
mundo que establece Hegel[11],
la contraparte reaccionaria del liberalismo y el capitalismo en general tendría
sentido. Pero una vez que el Muro de Berlín fue derribado y la fuerza del
marxismo fue disminuyendo, la parte antagónica no parece ser del mismo tamaño
que su contraparte hegemónica. Los remanentes existentes del “Segundo mundo”
tienden a desaparecer o a aislarse completamente del exterior interconectado.
Por otro lado, los intelectuales de los países que lideran
el primer mundo se hacen preguntas respecto al futuro de la civilización bajo
los cánones liberales. Sus enemigos están aún muy lejos de desaparecer y en
ocasiones parece ser que vuelven a obtener la fuerza que algún tuvieron. Los
gobiernos de izquierda en América Latina, el enorme poder de Rusia y China, y
el cambio de mentalidad de la sociedad americana que apoya candidatos
abiertamente socialistas como Bernie Sanders.
Siendo un poco más concretos al respecto, lo que hoy
amenaza al liberalismo regularmente amenaza también el concepto de libertad y
sus muchas acepciones. La posmodernidad y otras corrientes teóricas de la
filosofía política como el biopoder han trasladado parte de los problemas
actuales a otros espacios sociales en los que parece ser que el liberalismo
actual ha permeado. El poder que durante mucho tiempo se percibió en un espacio
específico como el poder popular ahora es visto en las esferas de lo privado.
Este micropoder parece establecer un orden y control de los individuos en el
que pocos dan cuenta de su existencia. Tal cual menciona Byung-Chul Han (2014) en su libro de
Psicopolítica, que considera que los mismos ideales del liberalismo son hoy en
día las cadenas de muchas personas.
“Vivimos en una fase histórica especial en la
que la libertad misma da lugar a coacciones. La libertad del poder hacer genera incluso más
coacciones que el disciplinario deber.
El deber tiene un límite. El poder hacer, por el contrario, no tiene
ninguno. Es por ello por lo que la coacción que proviene del poder hacer es ilimitada. Nos
encontramos, por tanto, en una situación paradójica. La libertad es la
contrafigura de la coacción. La libertad, que ha de ser lo contrario de la
coacción, genera coacciones. Enfermedades como la depresión y el síndrome de burnout son la expresión de una crisis
profunda de la libertad. Son un signo patológico de que hoy la libertad se
convierte, por diferentes vías, en coacción.” (Byung-Chul, 2014)
La cinematografía americana hace referencia constante de la
idea de la libertad y la importancia de alcanzarla. Sin embargo, existen
diversos obstáculos que limitan esa libertad y para algunos autores como Han
suelen convertirse en cadenas. Si bien está idea foucaulltiana ha permeado en
los politólogos actuales, la verdad es que el libre mercado sigue el concepto
de hayekiano de adaptación y evolución. Al ser el individuo el auténtico
soberano del hilo conductor de la vida social sus decisiones y gustos quedan
expuestas a todo su entorno. En términos que los comunitaristas entenderían, todo
individuo posee historia, cultura, y lenguaje que lo hace tener una forma muy
particular de pensar que puesto en conjunto lo vuelve una comunidad. Estas
ideas son reflejadas en todo lo que produce, situación que hace que sus
actitudes y percepciones del mundo sean replicadas en otras partes del mundo. Al
estilo del meme, la libertad ha
encontrado simpatía en diversos espacios del mundo globalizado. Y sus
detractores también han emigrado de continente, idioma y raza. Es posible
observar simpatizantes de ideas nazis en los lugares más insospechados del
mundo. Es por eso que fenómenos como Occupy
Wall Street tuvieron lugar en Estados Unidos pues la mentalidad de sus
habitantes ha cambiado mucho en las últimas décadas.
Si damos por sentado la idea de que todos los individuos
desean ser libres y darles libertad de elección podríamos estar afirmando una
falacia. La razón principal de esto es la libertad va de la mano con la responsabilidad
y el peso de las acciones. En los tiempos de medievo, los individuos no tenían
esa preocupación en mente. “Gracias a Dios” habían sido puestos en algún lugar
de la sociedad de la que no debían quejarse. Nacer hijo de mozo implicaba
aceptar esa condición social como parte del plan del gran jefe. Una vez que el liberalismo y el pensamiento americano[12]
se convierten en ideas populares, la gente empieza a sentir una enorme
responsabilidad por lo que suceda con su vida. Los que no aceptan este peso y
ya no les convence el argumento divino suelen asistir a otro tipo de ideologías
en las que un ente como el Estado, el Socialismo, la Justicia Social, el
Patriarcado y otras sirven para reducir la carga de la libertad ampliada que el
liberalismo ofrece.
Carl Schmitt le preocupaba que la política fuera sustituida
por la economía. Las afirmaciones hechas en la biopolítica de Han sugieren que
este hecho ya se dio o se está dando en la mayoría del mundo libre. El sujeto
actual se somete a si mismo sin que una fuerza exterior ejerza poder sobre él. La
política parece haberse convertido en otra empresa más que busca ganarse a los
consumidores por medio del marketing. Ahora los votos tienen una similitud
enorme con el dinero del cliente.
Es importante tomar en cuenta las diferentes caras del
liberalismo. Aunque exista una corriente intelectual que sostenga que vivimos
en un libre mercado puro, la verdad es que el peso que aún tiene el Estado en
el orden social es todavía importante. Por el momento son el ente social que,
aunque haya reducido su poder todavía cuenta con el monopolio de la violencia y
es capaz de desatarlo en cualquier momento en que la inestabilidad política
suceda de forma interna.
Lo que algunos libertarios no dudan en afirmar es que
estamos muy lejos de experimentar el capitalismo en su máxima expresión. El
sistema económico de hoy en día todavía tiene un largo camino que recorrer y
aspectos que modificar. Uno de ellos, que sigue siendo aceptado por la gente es
el concepto de Estado-Nación. El nacionalismo sigue teniendo un enorme peso en
la política del siglo XXI. Aunque las ideas liberales permeen la psique de sus
habitantes, todavía continúa un tercer jugador en la mesa. ¿Qué podemos esperar
de este a futuro? Veamos eso en la última parte del ensayo.
Conectando puntos y prospectiva a futuro
“En un orden espontáneo no pueden evitarse
las frustraciones inmerecidas.”
Friedrich
Hayek
Hasta el momento hemos visto que las ideas de
Hayek no sólo tienen una actualidad presente, sino que también nos hablan de lo
que podríamos vislumbrar en el futuro. Primero observamos lo que la idea del
Estado totalitario es capaz de realizar si tiene un gran apoyo por parte de la
sociedad que gobierna. La libertad es una de las primeras ideas que sale por la
borda y el supuesto orden que pregona se obtiene sólo mediante el sometimiento
del individuo y sus adversarios. El orden espontáneo, por otro lado, ha tenido
su época de apogeo[13]
en el que a pesar de la existencia del estado-nación ha logrado mantener la
estabilidad mundial gracias a las teorías del equilibrio nuclear que planteamos
en este texto.
Posteriormente observamos las consecuencias de
una sociedad mayoritariamente liberal desde el punto de vista de la
biopolítica. Aunque el antagonismo intelectual busque las sombras del
liberalismo moderno, la verdad es que aún es un sistema tiene que desarrollarse
más para corregir los problemas que el orden espontáneo conlleva. Pareciera
como si este liberalismo tuviera más en común con el movimiento político de la
anarquía que con otro tipo de pensamiento. El liberalismo más puro[14]
es todavía rechazado por la mayoría de las sociedades actuales que aún
necesitan el resguardo del Estado para sentirse seguros. La tecnología tendrá
un enorme papel en el cambio de esta percepción si logra penetrar todos los
estratos sociales en la mayoría de los rincones del mundo. Aunque personajes
como Luis Villoro (2009) atribuyan la
existencia del Estado a una cuestión casi natural del ser humano en su búsqueda
por el poder, la lógica hayekiana nos indica que, si bien el Estado no
desaparecerá a corto plazo, su existencia y uso se verá cuestionada y reducida
en los próximos años. Por supuesto todavía faltan muchos huecos teóricos que se
tendrán que reducir para pasar a la realidad. Nozick (1988) se encuentra con una
gran cantidad de dilemas cuando discute los postulados de John Rawls. El papel
de las instituciones respecto al resguardo de la propiedad privada y la
impartición de justicia son dos de los aspectos que seguirán siendo puestos a
debate en el futuro.
Las ideas humanas, cualesquiera que sean, no
están intrínsecamente insertadas en la mente de la gente. Evolucionan, cambian
y se adaptan según el ambiente en el convivan. Así como el concepto de libertad
está presente hoy en la mayoría de los individuos del mundo libre, puede
desvanecerse si existe una fuerza más grande sostenga lo contrario. Y en eso
reside la importancia del orden espontáneo de Hayek, las frustraciones por
mantener el orden humano todavía están por venir.
Bibliografía
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Villoro, L. (2009). Tres
Retos de la Sociedad por Venir. México: Siglo XXI.
[1]
Byung Chul-Han, Zizek, Wallerstein, Dussel, por mencionar algunos.
[2]
Aunque en el sentido estricto orden espontaneo y autopoiesis no significan
exactamente lo mismo ambos apelan a la autorganización de un elemento
especifico.
[3]
Considérese la investigación hecha por el Discovery Channel The
People’s Republic of Capitalism para apoyar este punto.
[4]
Es importante entender la larga historia de Roma. Las tesis que sostienen su
caída son muy diversas. Tomando en cuenta la perspectiva de Cicerón que vivió
en una etapa muy importante del imperio podemos considerar estos motivos: El
cambio de régimen político impuesto por Julio César alrededor del año 46 a.C.
La rebelión de esclavos que puso en crisis la economía interna de Roma y el
constante desgaste militar del imperio para conservar sus límites territoriales
[5] el
propósito de un sistema jurídico justo debía ser mejorar y preservar la
libertad.
[6] Sir
Robert Filmer (el blanco principal de Locke en sus Dos tratados sobre el
gobierno civil) había defendido la posición de que “la verdadera libertad es el
derecho de cada cual de hacer lo que le apetezca, como guste y no estar sujeto
a ley alguna”. (Smith, 2015). Locke respondió
directamente a Filmer en diversos textos.
[7]
Quizás el caso más citado fue el de Stanislav Petrov y el llamado “equinoccio
de otoño” en el que casi se desata una guerra nuclear. Los sistemas soviéticos
habían recibido señalas falsas de objetos de calor dirigiéndose hacia la URSS.
Petrov desestimó estas señales y no aviso del peligro a sus superiores.
Finalmente se identificó que las señales fueron provocadas por una fortuita
alineación entre el Sol, la Tierra, y los satélites de detección soviéticos,
que hizo que los rayos solares fuesen identificados como señales térmicas
propias de un misil balístico (Observador, 2011).
[8]
Estratega militar americano.
[9] En
este punto no concuerdo del todo con el autor, pero lo expongo a fin de
continuar con la argumentación principal.
[10]
La información que existe no se puede procesar desde solo un individuo o un grupo
de ellos. La gente necesita del mercado para poder intercambiar bienes y
servicios que no poseen unos sobre otros y generan información indirecta
respecto a los precios de estos bienes. El orden y la riqueza se forman
espontáneamente en el libre mercado. (Hayek, 1946)
[11] Y
otros más que usan el método dialectico.
[12]
Personajes teóricos como Ralph Waldon Emerson, Thomas Jefferson y Henry David
Thoreau me vienen a la mente.
[13] Periodo
posterior a la Segunda Guerra Mundial y la caída del Muro de Berlín como
cúspide del periodo.
[14]
Me refiero al anarcocapitalismo.
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