Este trabajo fue hecho para la maestría que estoy haciendo actualmente. Pueden checar el resumen del mismo al principio del texto.
Introducción
El presente ensayo tiene por objetivo
observar el trabajo de la actualidad desde la perspectiva de la posmodernidad.
Para lograr este objetivo se partirá desde la genealogía del concepto. Una vez
logrado este objetivo, nos centraremos en ver cuál es el debate que ha habido
respecto a la dicotomía modernidad/posmodernidad y como este se inserta en el
tema laboral. Debido a la relación cercana con el tema, las relaciones modernas
que generan los nuevos esquemas de trabajo serán también asunto de interés para
este ensayo. La pregunta a resolver será: ¿Podemos
pensar el trabajo en términos posmodernos?
Lo moderno como concepto
“La cultura líquida moderna ya no siente que es una cultura de
aprendizaje y acumulación, como las culturas registradas en los informes de
historiadores y etnógrafos. A cambio, se nos aparece como una cultura del
desapego, de la discontinuidad y del olvido.”
Zygmunt
Bauman
Sin duda debemos mucho al romanticismo y
otras corrientes artísticas y culturales del siglo XIX la llegada de lo que hoy
entendemos como posmoderno. Y es que autores como Nietzsche iniciaron el debate
que hasta nuestra época continúa vigente. Lo moderno podía ser entendido de
forma clara por los historiadores hasta la primera mitad del siglo XX. Ya sea
por el cristianismo, la Ilustración o la Revolución Industrial, todo parecía
haber tener una línea progresiva que nos conduciría a lo que hoy en día se
entiende por Modernidad.
Existen muchas tesis respecto a lo moderno. Nicolás
Casullo considera que el consenso más votado refiere al Renacimiento como la
época en la que empezó la llamada Modernidad (Casullo, 2004). Esto debido en
aquél periodo se iniciaron las ideas de libertad, individualidad creadora y
otros conocimientos que desafiaban al poder teocrático que había dominado
durante todo el periodo medieval (Casullo, 2004). Las ideas de la
Ilustración trajeron consigo a la Razón
como eje fundamental del conocimiento humano. Casullo atribuye a la burguesía intelectual
como gran catalizador de la era Moderna. Al minarse el poder de la Iglesia
Católica y ser sustituido por lo que hoy conocemos como el Estado moderno, la
Revolución americana y francesa estaban trayendo un nuevo orden al mundo
occidental.
Aunque el concepto de lo moderno tiene un origen en
las corrientes culturales, la idea fue permeando todos los campos de la
actividad humana. La novela de El Quijote
es quizás una de las representaciones más icónicas de este cambio cultura. Su
personaje principal se desenvolvía en el mundo como si este todavía hubiere un
medievo. Las actitudes caballerescas, el honor y la vida destinada a un sentido
más allá de la propia existencia. Ideas que fueron relegadas tras el
surgimiento de la clase burguesa y el capitalismo moderno. Lo moderno dice
Casullo, permitió la destrucción del orden celestial encarnado por los reyes
que tras una revolución fueron a dar a la guillotina. Este acto es visto por
Nietzsche como “La muerte de Dios”, ente que ocupaba la posición más alta en la
sociedad occidental. Si hemos matado al rey, algo debe sustituirlo, por lo que
concluye Nietzsche, será el hombre. Durante todo ese tiempo hemos tratado de
buscar sustitutos para todas las actividades humanas que estaban dominadas por el
gobierno eclesiástico. Esto ha dado por
resultado una serie de organismos y formas de pensar que se consideran como
modernas.
Lo moderno implica un fin teleológico. La humanidad se
dirige hacia un punto específico en el que la Ciencia, la Razón, la Historia o
al Evolución sirven de camino para llegar al destino. Los modernos consideran
cada etapa de la historia de la humanidad como un escalón más del hombre hacia
su tierra prometida. Los imperativos fuertes son parte del discurso moderno. El
siglo XX desde su comienzo hasta el final de la Segunda Guerra Mundial buscó
establecer un rumbo fijo para el progreso del hombre.
Lo que la sociología podría decirnos de la modernidad
depende mucho de la corriente y el autor. Max Weber, por ejemplo, considera que
la modernidad se concibe a través del avance de la racionalidad a nivel global (Weber, 2008). En el caso de
Durkheim, la modernidad se entiende a partir de la pérdida de la conciencia
colectiva y el arribo de la sociedad orgánica (Durkheim, 2011). En otros autores
como Giddens, la modernidad se entiende bajo cuatro postulados: la llegada del
capitalismo, el industrialismo, la capacidad de vigilancia y el poder militar (Bonilla Loyo,
2011).
Veremos un poco más respecto a esta definición adelante.
El posmodernismo y su genealogía
“La
humanidad no representa una evolución hacia algo mejor, o más fuerte, o más
alto, al modo como hoy se cree eso. El progreso es meramente una idea moderna,
es decir, una idea falsa”.
Friedrich
Nietzsche
Después de la Segunda Guerra Mundial,
diversos pensadores de occidente se preguntan si todavía podemos hablar del
discurso moderno como totalizador. Al igual que otras corrientes teóricas como
el estructuralismo y el existencialismo, el posmodernismo es un concepto que se
pone de moda y busca reemplazar lo que existía con anterioridad. Pensadores
como Jean-François Lyotard (1984) y Zygmunt Bauman (2013) se plantean nuevos
escenarios teóricos que expliquen mejor nuestra realidad. En este punto entra
el posmodernismo que inicialmente fue concebido en las esferas de lo artístico
y cuyo significado se transfirió a otros aspectos del conocimiento. El
posmodernismo declara la “muerte de los grandes relatos” (Lyotard,
1984)
y crea una nueva estética sobre la cual se basan artistas y otros creadores de
cultura occidental. El pensador francés se refiere específicamente a cuatro
grandes relatos de occidente los cuales considera que pierden protagonismo en
el posmodernismo: Cristianismo, Marxismo, Capitalismo, e Iluminismo (Lyotard,
1984).
En el posmodernismo se considera la fragmentación y la
exaltación de las minorías. Los grupos relegados en el discurso de la
modernidad resurgen en los autores posmodernos. La filosofía oriental, el feminismo,
los grupos con diferentes orientaciones sexuales y los pueblos autóctonos tiene
algo que decir respecto a los problemas recurrentes de la sociedad. Esto es
definido por Lyotard como micro o meta relatos. Aquellas historias que no
abarcan toda la realidad y sin embargo la construyen a manera de collage; cada pedazo explica algo de
nuestro mundo y a la vez se mezcla con otros relatos. Los artistas posmodernos
tomaron la batuta respecto a estas nuevas definiciones y plasmaron obras que
rompían con la estructura tradicional de las historias, las obras de teatro y
las piezas musicales.
Aunque no existe un consenso específico acerca de
cuándo empezó a usarse el concepto de posmoderno, Perry Anderson (1998) considera que tuvo
un origen hispanoamericano, ya que el término modernismo fue empezado a usar
por Rubén Darío alrededor de 1890. Federico de Onís fue uno de los primeros en
usar el término “posmodernismo” con la intención de describir un reflujo
conservador dentro del propio modernismo (Anderson, 1998). No fue sino hasta
varios años después cuando Toynbee volvió a hacer uso de la palabra[1] aunque
realmente alcanzó la popularización hasta los setentas.
Los cuatro grandes relatos considerados con
anterioridad parecen perder fuerza a medida que las últimas décadas del siglo
XX se aproximan. Con la caída del Muro de Berlín y la desaparición de la Unión
Soviética, el gran relato marxista que esperaba marcar el siguiente paso en la historia
con el surgimiento del socialismo científico y la plenitud total del ser humano
se difumina tras el evento y el apoyo teórico entra en crisis.
El Iluminismo es otro gran relato que entra en
conflicto pasada la Segunda Guerra Mundial. Los teóricos de la Escuela de
Frankfurt ponen en duda el concepto clave del discurso iluminista: la Razón. En
Dialéctica de la Ilustración (2009), Horkheimer y Adorno
consideran a la razón instrumental como uno de los principales motivos por los
cuales surgieron desastres como Auschwitz y porque el proceso civilizatorio de
occidente no puede seguir considerándose como progresivo. Además de esta
corriente teórica, el positivismo reinante del siglo XIX tuvo un revés en todo
el siglo XX bajo la batuta de diversos filósofos críticos de los cánones
expuestos en el pensamiento positivista. Heidegger, por ejemplo, considerado
uno de los filósofos más importantes del siglo pasado, regresa la filosofía
occidental a una de las preguntas básicas de la existencia humana: ¿Qué es el
ser? En su obra más importante Ser y
Tiempo (2001), el alemán
considera que la sociedad actual se concentra en el dominio de lo cósico (Feinman,
2013).
Esta vuelta de timón en la filosofía continental es un preámbulo de lo que
tomarían los filósofos posmodernistas para centrar el arte, la filosofía, y
otras áreas humanas en las que la razón instrumental es negada mediante la
irracionalidad o convertida en otro tipo de razones que no busquen establecer
un dominio de la naturaleza sino una integración con la misma.
El discurso posmoderno se convierte entonces en una
propuesta que reaccionará a la narrativa que había estado previamente
establecida. Crea posturas filosóficas, artísticas, literarias y
cinematográficas y sociológicas que cambian el sentido concreto de las cosas.
Un concepto puede tener dos significados como Derrida expuso en su obra De la Gramatología (2000) y en la que la Différance deconstruye el pensamiento
logocentrista de occidente[2].
Por supuesto, hemos de considerar al posmodernismo
como una propuesta que ha encontrado una serie de detractores y opositores al
mismo. Jürgen Habermas (2004), es quizás uno de
los más notorios en cuanto a la crítica pues establece que la modernidad es más
bien un proyecto inacabado antes que finalizado. Entiende al posmodernismo como
una suerte de “antimodernidad” antes que algo posterior a ella (Casullo,
2004).
Habermas considera que los valores de la modernidad se han ido perdiendo en las
últimas generaciones que conciben la vida más en términos efímeros, hedonistas
y nihilistas. El posmodernismo parece haberse exculpado de los ideales de la
Ilustración y se refugió en una lógica consumista de la cual no ha podido
salir.
Trabajo y posmodernidad
“Hay que sufrir y trabajar mucho hasta dar con los colores, con el
pincel y con el lienzo. E incluso entonces estaremos aún muy lejos de dominar
el arte de vivir, aunque, por lo menos, seremos dueños de nuestro propio
taller.”
Friedrich Nietzsche
Para
muchos estudiosos del tema, el debate de la posmodernidad parece haberse ido
por la borda (Feinman, 2013). Al igual que muchos
teóricos del marxismo, los acontecimientos históricos son parteaguas para el
nacimiento o la muerte de nuevas formas de pensar. Eventos como el 11 de
septiembre en las Torres Gemelas volvieron a unir las piezas que el
posmodernismo había destruido. Este atentado terrorista hizo que volvieran los
acontecimientos universales. Ese día no hubo una noticia que tuviera mayor
relevancia para el mundo y cuyas consecuencias fueron notables para el
posterior desarrollo de los acontecimientos del mundo en los siguientes años. La
crisis económica en el 2008 también parece haber dado otro golpe importante al
posmodernismo. Con muy raras excepciones, las caídas de las bolsas del mundo
afectaron casi al cien por ciento de los países del mundo. Samuel Huntington (1998) concibe estos
acontecimientos como un “choque de civilizaciones” en el que culturas como la
árabe parecen ser diametralmente opuestos a la lógica de Occidente. Esto podría
reconstruir el discurso moderno en el que existe una dicotomía del pensamiento similar
a lo que se vivió en la Guerra Fría y la Unión Soviética.
La
Globalización como fenómeno mundial parece traer nuevamente el discurso de lo
moderno a la mesa. La interconexión masiva, la homogeneización de la cultura y los
cambios de régimen político hacia la democracia en países en los que las
dictaduras habían sido el denominador común son algunos ejemplos de lo que se
concibe como globalización. De todos estos atributos, existe uno en el que nos
deseamos centrar en este ensayo: El trabajo.
Habiendo establecido las nociones de moderno y
posmoderno, podemos hacer un análisis de los cambios que ha sufrido el panorama
laboral en los últimos años y definir si existe la probabilidad de concebir el
trabajo en términos posmodernos[3].
Durkheim y Weber consideran dos elementos importantes
en el trabajo moderno: Los altos niveles de racionalización y burocratización
del mismo, además una alta especialidad consecuente de la división del trabajo.
En la modernidad, el trabajo busca que los individuos conozcan mucho más acerca
de un tema en específico y estén organizados bajo estrictos estratos
jerárquicos y un orden bien delimitado. Si bien estos elementos aún no han
cambiado, existe una parte clave en la que podemos centrarnos: la comunicación.
La híperconexión que trajo el internet a finales del
siglo XX es la revolución de nuestros días. La facilidad con la cual podemos
establecer contacto con personas que se encuentran a miles de kilómetros de
distancia trajo consigo una modificación sustancial en la forma de operar de
las empresas. Thomas Friedman (2007) fue uno de los
primeros en observar el fenómeno al prestar atención de la mudanza de diversas
empresas a países que anteriormente habían permanecido a la categoría de Tercer
Mundo. India, Filipinas, Rusia, México y Brasil son algunos de los ejemplos más
significativos. Gracias al Internet, las empresas podían operar desde diversas
latitudes a un costo mucho menor y una eficiencia más alta. Las distancias
reducidas han provocado que las relaciones laborales, sociales, económicas,
políticas y personales se modifiquen en un plazo de tiempo relativamente corto.
Patricia Collado (2001) considera que un
mundo de producción globalizado vuelve el proceso de trabajo más flexible, pero
a la vez más menos responsable al empleador a cambio de una mayor libertad para
el empleado. El trabajo pierde espacialidad física (la oficina) y gana libertad
en horarios y costos de traslado. La crisis de la primera década del siglo XXI
aceleró estos procesos debido a la escasez generalizada de capital y la reducción
de personal que tuvieron que realizar numerosas industrias para continuar a
flote. La empresa creó una mayor familiaridad con sus empleados al convertirlos
en parte de “la familia” a fin de generar una mayor lealtad. Estos cambios
también fueron percibidos por Thomas W. Malone (2005) en su libro El Futuro del Trabajo que documenta muy
bien los cambios generados después de la creación de la web. La flexibilización
en las jerarquías, la desregulación de los mercados y altos volúmenes de
intercambio financiero a través de una compleja red de conexiones entre
clientes y empresas además de trabajadores colaborando desde diferentes lugares
del globo terráqueo. Hoy en día, la movilidad de un país a otro se ha vuelto
cada vez más común y accesible para todos.
Si usáramos el discurso de la modernidad para definir
el trabajo como un “gran relato” y agregarle ciertas características que lo delimiten
como tal propondríamos las siguientes:
1.
En el trabajo
existe una división inseparable entre empleado y empleador en la que la
subordinación de uno hacia otro es una condición necesaria para la organización
de una empresa.
2.
Existen jerarquías
plenamente definidas en las que la toma de decisiones está puesta en un grupo
específico de personas que normalmente se encuentran en la parte más alta de la
pirámide.
3.
Las empresas
tienen lugares físicos definidos en los que todo el personal, incluyendo a los
jefes van a trabajar.
4.
El trabajador
busca colocarse en un trabajo estable que le proporcione seguridad durante toda
su etapa laboral y lo pensione cuando se encuentre jubilado.
5.
El trabajo ocupa
una gran parte del tiempo de vida de la persona por lo que sólo en el retiro
gozará de una libertad absoluta para hacer lo que quiera con su vida.
En términos teóricos, la modernidad y el trabajo
podría asociarse también con lo propuestos por Giddens en el que la
fiabilidad-riesgo explican lo laboral como aquello que nos da un sentido de
orden, asegura la posición social del individuo y confieren un grado de certeza
para toda su vida (Bonilla Loyo, 2011). Su lado opuesto, el
riesgo, posibilita que estos mismos elementos sean puestos en peligro si se
modifica el panorama global sobre el cual estamos insertados. Friedman (2007) consideraría a China
y a India como uno de los elementos que modificaron cada aspecto de lo que es
el trabajo como gran relato.
Para poder entender con mayor profundidad este cambio
tenemos que observar lo que Dra Aleks Krotoski (BBC, 2010) relata en la serie Virtual Revolution la cual desarrolla
las diferentes etapas en las que la Web se va insertando en la sociedad moderna
y modifica las formas de actuar de los individuos tanto en las sociedades
desarrolladas como aquellas que apenas inician el proceso de desarrollo. Lo
primero que se trastoca con la llegada del internet son las relaciones locales.
El abaratamiento de la comunicación abre la posibilidad del trabajo remoto
entre países, esto sumado al tipo de cambio entre un país en desarrollo como
India y Estados Unidos tiene como resultado la disminución de costos en cuanto
a mano de obra. Los modelos de trabajo y procesos industriales en donde
prevalece la alta racionalidad se trasmiten a lugares que no todavía no se
había desarrollado plenamente. El resultado es una homogenización de los
procesos y la cultura del trabajo.
Malone estableció que las nuevas formas de
organización del trabajo serán: “autoorganizadas,
autogestionadas, empowered, emergentes,
democráticas, participativas, centrada en las personas y entre iguales” (Malone, 2005). Es decir, se
iniciará un proceso de descentralización que ya ha ocurrido en muchas partes
del mundo. Grandes empresas ahora permiten que todos sus integrantes puedan
participar en la toma de decisiones de la misma.
En cuanto a los empleados, los autores que analizan
los cambios que se están dando en el tema laboral suelen abordarlo acotando las
generaciones que ahora son parte de la fuerza de trabajo a nivel mundial. Los Millennials es el nombre con el que
comúnmente se les denomina a los nacidos entre 1980 y 1994 (Oblinger, 2005) y
cuyas características han sido tratadas de descifrar por diversos interesados
en el tema. Esta generación fue la primera en vivir el cambio de la era análoga
a la digital. Sus procesos de relación social estuvieron intrínsecamente
ligados al nacimiento de la internet. Cuando estos se empezaron a insertarse en
el mercado de trabajo, sus prospectivas de vida, relación con sus superiores y
métodos de trabajo eran significativamente distintos a los de las generaciones
anteriores.
También llamada la generación Y, los millennials piden una mayor afinidad de sus objetivos
profesionales con sus metas en la vida, en términos de Maison (2013):
“Los jóvenes están en
un proceso de búsqueda de felicidad en el que, como ya vimos, el trabajo no es
el eje principal. Eso es lo que al final cambia la relación entre empleado y
empleador” (Maison, 2013)
Si las empresas rechazan las nuevas exigencias de sus
empleados, el resultado es la baja permanencia del empleado en la empresa y un
menor compromiso para con la misma, razón por la cual se agregan gastos que la
organización tiene que asumir.
Los espacios físicos del centro de trabajo también
sufren una transformación. Oficinas de grandes compañías como Google, Apple,
Tesla, Adobe, Cisco y otras adecuan los lugares desde operan sus directivos
centrales. La Nación del Cubículo
como lo denominó Pamela Slim (2009) necesita que sus
empleados se sientan en algo más significativo que un trabajo que les reditué sólo
en lo económico. Por eso convierten los
espacios físicos en algo que bien podría confundirse con una sala de juegos,
una casa de verano o la propia casa. Además de estas modificaciones, también se
le da la oportunidad al empleado de trabajar desde el lugar que quiera, llegar
en el horario que más le parezca y proponer cambios en la manera en que realiza
su trabajo.
Por otro lado, tenemos la estabilidad y fiabilidad del
trabajo. Con las nuevas tecnologías se amplía el campo de oportunidades para
los profesionistas y aumenta tanto la demanda como la oferta de la fuerza laboral.
Si las empresas ganan al contratar personal altamente capacitado a un menor
costo, los empleados tienen la posibilidad de ampliar la cantidad de lugares en
los cuales pueden ser contratados. La alta oferta propicia que la movilidad de
los empleados de una empresa hacia otra sea más dinámica. Lo que hace que la
permanencia promedio de un empleado en la compañía sea en promedio de cuatro
años (Nación, 2012).
Por último, el trabajo como tiempo de vida. Al
desvanecerse las fronteras entre lo que es el trabajo y la realización de la
vida, el Yo se devela como un asunto de mayor importancia. Al contrario de lo que
le discurso moderno postula respecto al trabajo[4],
ahora la vida privada puede ser moldeada según los deseos del individuo.
Giddens percibiría esto como la modernidad reflexiva, en el “El individuo no sólo es
responsable de la creación y del mantenimiento del yo, sino que esa
responsabilidad es continua y profundamente influyente” (Ritzer, 2002). El autor también sostiene que la modernidad es un
asunto discontinuo más que posmoderno ya que parece avanzar y retroceder tras
la llegada de nuevas corrientes teóricas. Giddens dice al respecto:
“¿Cómo podríamos
reconocer las discontinuidades que distinguen a las instituciones sociales
modernas de los órdenes sociales tradicionales?... Una es el simple ritmo de
cambio que la era de la modernidad pone en movimiento… Quizás resulta más
evidente en lo que respecta a la tecnología, pero puede extenderse igualmente a
otras esferas…La segunda discontinuidad es la del ámbito. La interconexión que
ha supuesto la supresión de barreras de comunicación entre las diferentes
regiones del mundo, ha permitido que las agitaciones de transformación social
estallen prácticamente en la totalidad de la superficie terrestre.” (Giddens, 2011, pág. 19)
Por supuesto, Giddens no concuerda con la postura
teórica de Lyotard respecto al posmodernismo sin embargo argumenta razones
distintas por las cuales pareciera que el discurso modernista continúa
presente, pero presenta características que dan
la ilusión de ser otra cosa.
Si nos pusiéramos a examinar esto sobre el tema laboral,
a pesar de haber cambios en el gran
relato del trabajo, los objetivos de la modernidad permanecen presentes, al
menos en algunas partes. Las empresas conservan en su eslogan la búsqueda por
ser los mejores y los primeros en ofrecer un servicio, en algunos casos aspiran
al monopolio y casi todas establecen una homogeneización de los procesos (como
el uso de los call centers) además
algunas conservan las prácticas[5]
que se iniciaron en los tiempos en los que se consideraba el modernismo.
Otro aspecto importante es la eliminación de las
barreras de comunicación que menciona Giddens. Gran parte de las relaciones
sociales que se dieron en otros tiempos estaban delimitadas por la lengua y el
espacio geográfico. Los conflictos bélicos estaban relacionados con la
diferencia entre culturas y la proximidad que tenían entre ellos. El caso de
Europa es el más evidente. Ahora con la configuración de Estado-Nación las
lenguas han tenido un proceso de estandarización que aumenta el poder de
comunicación entre pueblos locales y a la vez exporta la propia lengua a otros
países con afinidades comerciales o culturales. Estos factores han propiciado
un mayor intercambio de ciudadanos y culturas con países que anteriormente
habían sido totalmente ajenos. Costumbres, formas de pensar, y lógicas de
mercado son transferidas constantemente gracias a eliminación de barreras
comunicativas.
Las consecuencias sociales de estos aspectos son innumerables.
El matrimonio entre personas de distintas culturas es cada vez más común. Se
copian estrategias políticas para derrocar un régimen, se crean ideologías
globales y grupos activistas que operan en todos los rincones del globo.
Estamos tan conectados que se han generado teorías como la de 6 grados de separación de Duncan Watts (2006) que establece que
estamos a sólo 5 intermediarios para conectar a cualquier persona del mundo.
Entonces, ¿Qué es el trabajo hoy en día?
“Una
máquina puede hacer el trabajo de 50 hombres corrientes. Pero no existe ninguna
máquina que pueda hacer el trabajo de un hombre extraordinario.”
Elbert Hubbard (1856-1915)
Ensayista estadounidense.
Hemos visto de forma introductoria algunos
aspectos de lo que puede ser considerado como moderno. También revisamos los
conceptos que abarcan lo posmoderno y como estos entran a consideración en el
tema laboral. El posmodernismo ha logrado generar una gran presencia en el
arte, la literatura, el cine y obras de arte que no tienen problemas en
declarar su condición posmoderna. Sin embargo, en temas como la política y las
ciencias sociales encuentra mucha resistencia por parte de intelectuales (sobre
todo de occidente) quienes se niegan a considerar la posibilidad de un fin de
la historia. Existen evidencias de ambos bandos que refutan o afirman su
posición. El mismo Giddens afirma que el posmodernismo está anclado a una
tradición histórica como el cristianismo y su afirmación teleológica de la
historia. La ilustración no hizo más que cambiar la divina providencia por el progreso providencial. (Giddens,
2011)
Aunque Nietzsche se adelantó a su tiempo
al proponer un posmodernismo, su postura podría haber estado más del lado del
individuo que de la sociedad. Y aquí es dónde quiero recalcar la diferencia
fundamental de ambos discursos. Uno de los autores a los que se atribuye la
fundación del posmodernismo como corriente teórica solía hablar de su aversión
a las masas y su énfasis en el individuo[6].
Las pretensiones de verdad forman parte de un discurso colectivista más que
individual. Para Nietzsche, la verdad desde el punto de vista del individuo es
todo aquello que agrega utilidad para la vida. La razón puede ser útil si ayuda
a resolver sus propios problemas, pero puede ser descartado si este afecta su
propia concepción del mundo. Bajo esta
lógica, lo que nos encontramos son sujetos posmodernos insertados en una
modernidad reflexiva o inacabada que sigue su propia lógica de
vida y no siempre coopera con los fines colectivistas de la Modernidad[7].
El trabajo de hoy cuadra perfectamente con
esta lógica. Existen lugares del mundo en dónde aún se persigue lo laboral con
miras a la colectividad mientras que en otros se busca la satisfacción personal
y el desarrollo propio antes que el bienestar colectivo. La posmodernidad
teórica ha querido llevar los ideales que fueron pensados para el individuo a
un nivel más alto y es ahí donde se encuentra con la oposición.
Nos encontramos en una encrucijada global bastante
compleja. Por momentos observamos una sociedad conectada y participativa entre
sí (EUA e India, por ejemplo) mientras que la polarización entre Europa y el Medio
Oriente parece confirmar la tesis de Huntington. En Estados Unidos encontramos
que el 30% de la fuerza de trabajo (Neuner, 2013) funciona de forma
autónoma, autorganizada en un entorno participativo y democrático. Sin embargo,
vemos que industrias maquiladoras como la textil aún sigue operando con los
cánones que observó Marx a finales del siglo XIX.
Quizás estas condiciones se modifiquen con el paso del
tiempo y con la llegada de nuevas revoluciones tecnológicas[8].
Pero hasta hoy en día vemos todavía muchos signos de la modernidad en diversos
sectores sociales. Habermas pudo haber acertado en que ciertas civilizaciones
todavía tienen en la mira una meta común, tanto de gobiernos liberales como de
regímenes comunistas. El autor también encontró una alianza de los
premodernistas con los posmodernos (Casullo, 2004). Estos
premodernistas suele funcionar como nostálgicos de viejos modos de vida que a la
vista del Juggernaut de Giddens[9]
fueron aplastados con la tecnología y el paradigma capitalista como forma de
interpretación del mundo.
Las siguientes generaciones son cruciales para
determinar si más individuos actuaran de forma autónoma y fuera de toda
coerción o se alinearán a un gobierno dominante hacia un fin común. Por un lado,
tenemos un mundo islámico con miras a establecer la Sharia en una mayor cantidad de países mientras que por otro lado
hay personas que buscan zonas libres de control gubernamental y una mayor
libertad estatal. Ninguno de los tres autores fundamentales en sociología
alcanzó a vislumbrar lo que sería la sociedad en la actualidad, Giddens
considera que la falta de atención en la industria militar fue uno de los
motivos. Las dos guerras mundiales trajeron importantes cambios en las
sociedades occidentales (y orientales) y forman parte del paradigma de la
modernidad actual.
La segregación del conocimiento de Europa hacia el
mundo ha traído también una respuesta intelectual contestataria. América Latina
ha recobrado una importancia debido a la integración económica que ha tenido
con el mundo. De ser parte de la teoría del centro-periferia de la CEPAL ahora
busca puestos principales en todas las ramas de la sociedad moderna. Un Brasil
que forma parte del motor económico del mundo con los BRICS, una Argentina que
se inserta en los nuevos modelos de trabajo mediante el outsourcing internacional y México que cobra importancia como socio
estratégico de diversos países del mundo. La decolonialidad y transmodernidad
surgen de autores latinoamericanos como una respuesta al paradigma
eurocentrista del mundo.
Todo proceso social requiere de un tiempo largo para
su completo desarrollo. Los tres conceptos expuestos en este ensayo todavía
tienen sus fichas puestas en la realidad. Aún no sabemos con certeza cuál será
su destino, aunque atino a decir que nosotros tenemos un papel fundamental para
decidirlo.
Bibliografía
Anderson,
P. (1998). Los Origenes de la posmodernidad. Barcelona: Anagrama.
Bauman, Z. (2013). La cultura en el mundo de la
modernidad liquida. México: Fondo de Cultura Económica.
BBC (Dirección). (2010). The Virtual Revolution
[Película].
Bonilla Loyo, E. (2011). Anthony Giddens:
Consecuencias de la modernidad. Razón y Palabra.
Casullo, N. (2004). El Debate
Modernidad-Posmodernidad. Buenos Aires: Retórica Ediciones.
Collado, P. (2001). El trabajo y la posmodernidad:
Un análisis desde la Sociología del Trabajo de la asociación entre las
transformaciones en la organización del trabajo y la atmósfera cultural de la
posmodernidad latinoamericana. Utopía y Praxis Latinoamericana, 68-80.
Derrida, J. (2000). De la Gramatología.
México: Siglo XXI.
Durkheim, E. (2011). La Educación Moral.
México: Colofón.
Feinman, P. (Dirección). (2013). Filosofía Aquí y
Ahora [Película].
Friedman, T. (2007). El Mundo es Plano: Breve
historia del mundo globalizado del siglo XXI. México: MR.
Giddens, A. (2011). Consecuencias de la
modernidad. Madrid: Alianza Editorial.
Heidegger, M. (2001). Ser y Tiempo. Madrid:
Tecnos.
Horkheimer, M., & Adorno, T. (2009). Dialéctica
de la Ilustración . Madrid: Trotta.
Huntington, S. (1998). El Choque de las
Civilizaciones. México: Paidós.
Lyotard, J.-F. (1984). La Condición Posmoderna.
Madrid: Cátedra.
Maison, P. (2013). El trabajo en la
posmodernidad. Buenos Aires: Gránica.
Malone, T. (2005). El Futuro del Trabajo.
Barcelona: Gestión 2000.com.
Nación, L. (29 de enero de 2012). Periódico La
Nación. Obtenido de
http://www.lanacion.com.ar/1444325-la-permanencia-promedio-en-una-empresa-hoy-es-de-cuatro-anos
Neuner, J. (30 de Marzo de 2013). Quartz.
Obtenido de 40% of America’s workforce will be freelancers by 2020:
http://qz.com/65279/40-of-americas-workforce-will-be-freelancers-by-2020/
Ritzer, G. (2002). Teoría Sociológica Moderna.
México: McGraw-Hill.
Slim, P. (2009). Escape From Cubicle Nation: From
Corporate Prisoner to Thriving Entrepreneur. New York: Berkley.
Watts, D. (2006). 6 Grados de Separación.
Paidós: Barcelona.
Weber, M. (2008). Economía y Sociedad: esbozo de
una sociología comprensiva. México: FCE.
[1] El
término exacto usado fue “Edad post moderna”
[2] Es
importante tomar en cuenta que la relación entre el deconstruccionismo de
Derrida ha sido relacionada constantemente con el posmodernismo, existen
autores que difieren de esta premisa y le dan más un tono moderno.
[3] O
hacer lo contrario.
[4] El
Yo como parte de un plan mayor a él mismo en pos del desarrollo de la humanidad.
En el discurso moderno, la individualidad está limitada al plan colectivo. El
destino de una sociedad particular es más importante que el desarrollo de la
persona como sujeto.
[5]
Procesos de explotación del obrero, separación jerarquizada de puestos de
trabajo y planes de largo plazo para los trabajadores etc.,
[6] En
el libro del Anticristo y Más allá del bien y el mal se mencionan ambas
posturas.
[7] Aunque
afirmar esta postura nos abriría otro tema teórico de la sociología como el de
agente/estructura. El individuo insertado en una lógica social puede ser
cambiado por la misma sociedad o, por el contrario, este individuo tiene la
capacidad para modificar la estructura en la que está insertado.
[8] La
inserción total de la robótica en trabajos que todavía se realizan de forma
manual y la inclusión de la Realidad Virtual para trabajos que requieran
presencialmente un sujeto.
[9]
“Aún no vivimos en un universo social postmoderno, pero podemos vislumbrar algo
más que unos pocos destellos del surgimiento de modos de vida y formas de
organización social que divergen de aquellos impulsados por las instituciones
modernas” (Giddens, 2011)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario